REPENSANDO EL MODELO TURÍSTICO: MENOS ES MÁS

El País – País Vasco – Economía vasca
Verónica Gómez, Bilbao

Expertos del sector proponen virar hacia el cliente que busca el lujo

Si hay un sector cuyo crecimiento estaba desbocado en Euskadi en los últimos años, ese era el turístico. Después de décadas siendo un destino relegado al ostracismo, el fin del terrorismo provocó un boom que se extendía durante una década. Tanto es así que, en 2019, el País Vasco se acercó a la histórica cifra de cuatro millones de visitantes y el aeropuerto de Loiu cerró el año superando por primera vez los cinco millones de pasajeros con perspectivas de seguir creciendo en 2020.

Sin embargo, la crisis de la covid-19 ha provocado un frenazo en seco a partir de marzo. Según los últimos datos del Eustat, del pasado mes de octubre, la caída interanual supera ek 60%. Y en el caso de los turistas extranjeros el descenso es aún mayor, ronda el 80%. Las restricciones a la movilidad y la situación sanitaria que vive el planeta entero complican un modelo basado más en lo cuantitativo que en lo cualitativo y obligan a reorientar las estrategias tanto públicas como privadas.

Es la oportunidad perfecta para impulsar un nuevo modelo de desarrollo turístico que, además de empujar a la economía vasca -el sector turístico como tal, pero también sus múltiples ramificaciones en comercio, restauración, cultura, etc.-, sea más sostenible. La primera tendencia es al alza en este extraño 2020 es el auge de las caravanas y auto caravanas. En octubre, de hecho, Ficoba acogió una nueva edición de Caravantur. La feria, dedicada a esta forma de viajar, mantuvo el número de stands y los datos de asistencia de años anteriores.

No obstante, es una forma de hacer turismo por cuenta propia y que, por ende, escapa a los grandes emblemas del sector turístico: hoteles, agencias de viajes, aerolineas y establecimientos hosteleros. Es por eso que algunos empresarios del sector miran ya hacia lo que llaman turismo de calidad y alto standing. “Está menos sujeto a los vaivenes económicos y busca destinos alejados de los estándares, que ofrezcan experiencias personalizadas”, desliza Xabi Arruza, fundador y socio de Basqvium.

Esta firma nació hace ya cuatro años junto con un evento que refleja a la perfección lo que ofrece y que toda Bizkaia recuerda: la boda de Shamik y Toral. Esta pareja india invirtió 700.000 euros en celebrar su amor durante cinco días en Bilbao. El evento desplazó a Euskadi a cerca de 500 invitados procedentes de lugares tan dispares como Estados Unidos, India, Kenia o Emiratos Árabes, arrancó con una recepción privada en el museo Guggenheim y siguió en el Palacio Torre de Loizaga de Galdames.

“Queremos fomentar la interculturalidad, la unión de Euskadi con el resto del mundo a través de la cultura y la gastronomía”, señala Arruza. En su opinión, los restaurantes vascos de primer nivel son el principal atractivo que tiene nuestra tierra para este tipo de turista. Es por eso que proponen eventos como los Basque Gastronomy Tours, una serie de cenas a cuatro manos con chefs vascos por distintas ciudades del mundo.

El objetivo es poner al País Vasco en boca de otro tipo de público distinto del habitual, y buena parte de conseguirlo pasa también por atraer eventos premium a Euskadi.

Pone Arruza como ejemplo de éxito la celebración en Bilbao de la gala The World’s 50 Best Restaurants, que trajo a la capital de Bizkaia a cocineros de talla mundial y colocó, de paso, a Euskadi en el mapa mental de sus legiones de seguidores en redes sociales y medios de comunicación. Y es que una de las estrategias de captación es esa: apelar al tipo de ocio que mueve a la élite económica.

Eso sí, como toda buena receta, necesita más de un ingrediente. Hablamos de una propuesta que alcanza la excelencia cuando se mezcla con un entorno urbano cuidado y lo mejor de la naturaleza. En este sentido, Arruza opina que, para escalar en la lista de posibles destinos del público de alto nivel adquisitivo, se necesitan alojamientos de primer nivel -hoteles de lujo y villas privadas- y conexiones aéreas directas con determinados destinos.

El caso más claro, dice, es el de Emirates, la aerolínea con sede en Dubái que mueve a muchos de los millonarios de Emiratos Árabes Unidos por todo el mundo. Oriente Medio en general es uno de sus focos de captación de clientes, pero hay otros, como el ya mencionado de India: “Llevamos trabajando allí muchos años, y es un país que, además, tiene una diáspora enorme. En Inglaterra, por ejemplo, hay millón y medio de ellos; muchos, empresarios de gran éxito”. Junto a estas zonas, Arruza apunta otras dos áreas que están comenzando a explorar: el Sudeste Asiático -principalmente Singapur- y América Latina.

Otra de las vías de explotación que persigue Basqvium es el cine. Su apuesta tiene un objetivo final claro: Bollywood. La meca del cine indio es la principal fábrica de películas nivel mundial, pero hay estaciones intermedias primero. En este sentido quieren atraer rodajes de cine o spots de publicidad de alto nivel. El ejemplo más claro de que esto funciona, apuntan,  es la serie norteamericana Juego de Tronos, que convirtió a San Juan de Gaztelugatxe o la playa de Zumaia en zonas calientes para los visitantes. Y como colofón apelan precisamente a los parajes de Invernalia como símil: “Somos un tesoro bajo una capa de hielo de medio metro”.

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